Cuando una persona fallece, la propiedad de sus bienes no pasa automáticamente a los herederos. Aunque exista testamento o acuerdo familiar, la titularidad solo es oficial cuando se inscribe la adjudicación de herencia en el Registro de la Propiedad. Hasta ese momento, legalmente, el inmueble sigue perteneciendo al fallecido.
El Registro exige esta actualización para garantizar:
- Seguridad jurídica: el comprador debe saber quién es el propietario real.
- Validez de la transmisión: sin inscripción previa, la compraventa no puede inscribirse y, por tanto, no tiene efectos frente a terceros.
- Prevención de conflictos entre herederos o reclamaciones futuras.
📌 Pasos imprescindibles antes de poder vender
Para que la vivienda pueda ponerse en el mercado y formalizarse la operación, los herederos deben completar tres fases:
1. Aceptar la herencia
Requiere reunir documentación como:
- Certificado de defunción
- Certificado de últimas voluntades
- Testamento o declaración de herederos
- Escritura de aceptación y adjudicación de herencia ante notario
2. Liquidar los impuestos obligatorios
Antes de inscribir la herencia, deben pagarse:
- Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISD)
- Plusvalía municipal
3. Inscribir la adjudicación en el Registro de la Propiedad
Solo con esta inscripción los herederos pasan a ser titulares oficiales y pueden vender. El registrador revisa la documentación y, si es correcta, actualiza la titularidad.
